Archivo de la categoría: 2003

Sueños

Escrito y dirigido por: Daniel Guzmán.

Interpretado por: Adrián Gordillo y Adam Jezierski.

España – 2003 – 10 min.


7:35 de la mañana

Escrito y dirigido por: Nacho Vigalondo

Interpretado por Marta Belenguer, Nacho Vigalondo, Antonio Tato, Borja Cobeaga, etc.

España – 2003 – 8 min.


American splendor

Guión y dirección: Shari Springer y Robert Pulcini; basado en los cómics de Harvey Pekar y Joyce Brabner.

Interpretación: Paul Giamatti, Hope Davis, Madylin Sweeten, Harvey Pekar, Joyce Brabner, Daniel Tay, James Urbaniak, Judah Friedlander, Robert Pulcini, Larry Jones Myers.

USA – 2003 – 101 min.

Un pesimista y simple archivero de un hospital en Cleveland, con dos matrimonios frustrados, y con un gato y una enorme colección de discos de Jazz como ocupantes de su casa, comienza a escribir guiones de cómic sobre su penosa vida y la gente que le rodea, incluyendo conversaciones fisgadas y frases filosóficas de andar por casa, que primero dibujará un amigo con experiencia en el cómic underground, para luego pasar por bastantes artistas del género.

Basada en un famoso cómic underground, que a su vez esta basado en la vida real de Harvey Pekar, comienza con unos créditos iniciales hechos con viñetas para adentrarte en el cómic, y continua con un montaje a base de entrevistas reales al autentico Harvey Pekar, que se mezcla perfectamente con la actuación de Paul Giamatti y las viñetas originales que hay incluidas a lo largo de la película.

La banda sonora que acompaña la cinta, integra de Jazz, seguramente habrá sido recopilada de entre los disco de coleccionismo que posee nuestro protagonista.


Si coges el autobús ganas tiempo, pero no te alarga la vida.



Soñadores

Dirección: Bernardo Bertolucci.

Guión: Gilbert Adair; basado en su novela “The holy innocents”.

Interpretación:Michael Pitt (Matthew), Eva Green (Isabelle), Louis Garrel (Theo).

Francia, Italia y Reino Unido – 2003 – 120 min.

Autentica película de culto, con numerosos homenajes a la cultura, al erotismo, a la música (Hendrix, Joplin, Doors, Dylan, Trenet, Piaf…) y sobre todo al cine clásico, en especial a Jean-Luc Godard y su “Bande a part” con esa carrera a contrarreloj por el Louvre.

Cuenta la relación entre un americano y una pareja de hermanos franceses, que se conocen a raíz de acudir a diario a la cinematheque francesa, durante la revolución cultural de Mayo del 68 en Paris. Aunque realmente lo que vemos es la revolución de los personajes puertas adentro, ya que en medio del caos establecido y todo el revuelo de Paris, ellos, voluntariamente, no salen del piso en el centro durante todo un mes.

Me quedo con los magníficos juegos de espejos que realiza Bertolucci a través de toda la cinta, y con el juego cinéfilo de este peculiar trío.

“(…) Theo: Escucha Matthew…
Matthew: ¿Sí?
Theo: Tú eres un gran cinéfilo.
Matthew: Sí.
Theo: ¿Y por qué no ves a Mao cómo un gran director, haciendo una película con millones de actores, con sus miles de guardias rojos marchando juntos hacia el futuro con el pequeño libro rojo en la mano? Libros, no armas. Cultura, no violencia ¿No crees que sería una magnífica película épica?
Matthew: Supongo, pero… Es fácil decir “Libros, no armas”, y no es cierto. No son libros… Es Libro, un libro… Sólo es un libro.
Theo: ¡Cállate! Hablas igual que mi padre.
Matthew: ¡No, no! No, escúchame. Esos… Esos guardias rojos, a los que admiras, llevan todos el mismo libro, y cantan las mismas canciones y repiten como loros las mismas consignas. En esa gran película épica, todos ellos son extras. Da miedo. Me pone la piel de gallina. Siento decirlo, pero, para mí, hay una clara contradicción.
Theo: ¿Por qué?
Matthew: Porque si de verdad creyeras lo que estás diciendo, estarías fuera.
Theo: ¿Dónde?
Matthew: Ahí, en la calle.
Theo: No sé a qué te refieres.
Matthew: Sí, lo sabes. Está pasando algo, algo que podría significar algo importante, que podría hacer que las cosas cambien, incluso yo lo noto, pero no estás fuera. Estás dentro conmigo bebiendo vinos caros, hablando de cine, hablando de… maoísmo, ¿por qué?
Theo: Ya basta.
Matthew: No, dime por qué.
Theo: Basta.
Matthew: Pregúntate por qué. Porque no crees en ello de verdad. Te compras la lámpara y pegas los posters en la pared, pero no creo que…
Theo: Hablas demasiado (…)”